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Las obras seleccionadas para este montaje abordan problemáticas pictóricas relacionadas con el trampantojo, el realismo, la historia de la pintura y la auto-representación. A partir del uso de la representación realista, estas propuestas hacen coincidir el tema representado con la materia pictórica. Con el afán de cuestionar la divergencia ontológica entre la realidad y el hecho pictórico, este núcleo pone bajo sospecha aquello que se esconde detrás de la realidad y que se nos muestra u oculta mediante la experiencia fenomenológica de la pintura. A diferencia de la tesis de Greenberg, la cual suponía que todo academicismo es kitsch por imitar los efectos antes que los procedimientos del arte, esta selección incursiona en los repertorios de la pintura histórica para cuestionar la correlación entre los procedimientos de la representación en función del tema representado y la realidad.  

Reunámonos alrededor de una pintura como alrededor del fuego. Un cuarto, una pieza, un autor ¿Qué evoca el calor de su existencia en la imaginación? Hablemos de eso, de lo que existe y de lo que funda: la idea detrás de la idea es la materia, la materia detrás de la materia es la idea. Hablemos del pensamiento habitando la obra habitando el mundo.

¿Qué sucede cuando prácticas artísticas heterogéneas se hospedan en una exposición entramada en una reflexión sobre pintura? ¿Cómo entablar conversaciones entre obras que a la vez que exceden el medio, fincan sus parecidos de familia en la gramática de su historia?

Proponemos conversar sobre la pintura contemporánea como un sistema metaestable, es decir, injerto de sistemas que a la vez que lo reavivan, lo impurifican. Estemos ahí.

El medio crepita, la pintura permanece.